No siempre es bueno echar raíces. En el mundo de los negocios es especialmente negativo anclarse en una localización. En un mundo  globalizado en el que tus clientes pueden estar en cualquier parte, incluso las pequeñas empresas necesitan moverse. A una decoradora de Madrid puede salirle un proyecto interesante en Menorca e incluso un fontanero está en constantemente movimiento dentro de su provincia atendiendo emergencias.

La decoradora y el fontanero utilizarán herramientas diferentes para sus respectivos trabajos pero en lo que seguro van a coincidir  es en que ambos requerirán  un sistema de comunicación que dé cobertura a sus necesidades  estén donde estén. Y no digamos de las empresas en expansión que están abriendo nuevas oficinas y delegaciones en otras ciudades o países.

Para solucionar estos problemas, millones de empresas de todo el mundo han optado por lo que se conoce como telefonía IP, un sistema de comunicaciones basado en una tecnología que permite la transmisión de datos y voz a través de Internet (protocolos IP) y que, a diferencia de las líneas de teléfono tradicionales, no requiere de una ubicación física para funcionar.

Una centralita virtual ofrece soluciones a esta deslocalización del trabajo.

Imagina que tienes un departamento comercial que se desplaza regularmente desde España a los países de la Europa del Este para vender sus productos. Siendo consciente de que por muy preparado que vaya un vendedor a sus visitas comerciales necesita estar en constante comunicación con su sede, ¿nos hacemos cargo de los gastos en llamadas de nuestro equipo de ventas? Seguro que cada vez que ves la factura en teléfono de tus comerciales te entran escalofríos.

Ahora imagina a nuestro fontanero. Todo el día haciendo y recibiendo llamadas fuera de la oficina. Una línea telefónica móvil tradicional puede llevarse una gran parte de sus beneficios. Y con la decoradora de Madrid desplazada a Menorca, lo mismo. Para estar en contacto con aparejadores, proveedores, asistentes, etc. al final se deja una pasta en teléfono.

Ahora imagina que tu empresa va a abrir una delegación en otra provincia u otro país. ¿Qué hacemos con el teléfono de las nuevas oficinas? ¿contratamos servicios telefónicos independientes para las nuevas sedes? ¿más dinero?

Todos estos problemas no existen con las centralitas virtuales y números virtuales. Nuestros  comerciales, nuestra decoradora y nuestro fontanero realizan y reciben sus llamadas enrutadas desde su sede estén donde estén y al mismo precio. Y nuestras nuevas delegaciones no necesitan una centralita física ni contratar líneas telefónicas locales. Con nuestra centralita virtual podemos contratar una línea con un número de prefijo local que se gestionará desde nuestra sede central. Incluso podemos tener un número de teléfono virtual local totalmente operativo para recibir llamadas de clientes antes de que nuestras oficinas estén operativas… o existan.

Un número de teléfono virtual permite abrir una “oficina” en otro país sin necesidad de estar físicamente allí. Los clientes o socios sólo tienen que llamar a un número de teléfono fijo local para que los atendamos desde cualquier otra parte del mundo.

Y si somos nosotros los que vamos a estar fuera de nuestras instalaciones, vamos a estar constantemente localizables en el número de teléfono de nuestra oficina sin necesidad de estar allí.  Y si desplazamos todas nuestras instalaciones a otra provincia o país no necesitaremos cambiar nuestros números de teléfono. Y todos sabemos lo importante que es eso.

Un negocio no puede estar parado y tu teléfono no puede pararte. Cámbiate ahora a una centralita virtual, súbete a la nube y haz despegar tu negocio.

 

Fuente: https://www.masip.es/noticias

 

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